jueves, 3 de marzo de 2011

Carta de Joaquín Garcés al ministro de Justicia



Mié, 02/03/2011 - 23:59 | | Cárceles, Joaquín Garcés
Esta carta abierta dirigida al Ministro de Justicia, que describe hechos probados que son realmente incómodos para el Estado, pero de indudable interés para las personas sometidas a su soberanía -tanto si aceptan ésta de buen grado como si no- fue enviada para su publicación a los tres grandes diarios de tirada nacional: ABC, El Pais y El Mundo. Ninguno de estos tres paladines de la información ha querido publicarla, pese a la incuestionable veracidad de lo dicho y lo ponderado de su tono, algo que aún arroja más sombras respecto a algunas actuaciones del estado y que viene a posicionar a estos medios, una vez más y para el interés de aquellas personas que conservan su sentido crítico, donde realmente están: siempre al servicio del poder establecido tanto para propagar su verdad oficial, como para silenciar aquellos hechos ciertos que son susceptibles de poner en tela de juicio el discurso público.

Es por ello y para romper éste muro de silencio, que os animo a todas las personas a reenviar esta carta a donde os parezca oportuno, traducirla,etc. Muchas gracias a todas.



SEÑOR MINISTRO DE JUSTICIA:
Me dirijo a usted mediante esta carta abierta para poner en su conocimiento unos hechos que por su extrema gravedad, entiendo que son de sobrada importancia como para que usted les dedique una parte de su tiempo y atención. No en vano lo que ponen en cuestión es nada menos que la viabilidad del fundamento teórico y práctico del estado de derecho. Lo que vengo a referir es un suceso que se supone que jamás podría ocurrir. Que antes de llegar a una cosa así, se activarían los controles y sistemas de garantías del estado para detectarlo y darle solución. Sin embargo esto no sucedió y como consecuencia de ello, hube de pasar cinco años de mi vida en las cárceles españolas en una situación que, pasados diez años, ha sido calificada por órganos judiciales como de prisión indebida. Las rotundas afirmaciones que hago tienen hoy carácter de evidencia. Son consideradas hechos ciertos tanto en informes de Instituciones Penitenciarias que obran en mi poder y en el de mi defensa procesal, como en las correspondientes resoluciones judiciales que dictó la Audiencia Nacional entre los años 2008 y 2009. Se llegó a ellas tras un largo periplo judicial que fue calificado de “extravagante” por el Iltmº Sr. magistrado juez D. Javier Gómez Bermudez, quién en última instancia se pronunció al respecto afirmando, más allá de cualquier duda, que entre el 19 de julio de 1997 y el 12 de marzo de 2003 estuve preso indebidamente. Cinco años de mi vida, por tanto. Pero al día de hoy, pese al reconocimiento expreso e incuestionable de que durante tan largo periodo de tiempo estuve privado de libertad contraviniendo lo dispuesto por jueces y tribunales, seguimos sin tener una respuesta clara, por parte de las instituciones del del estado, con la que se intenten paliar las consecuencias de éste suceso tan irreversible como irreparable.

Lo que hace especialmente escandaloso el caso del que estamos hablando, es que no se trata de uno de esos lamentables episodios en los que una persona permanece en prisión, por un uso excesivamente riguroso de la prisión provisional o no, para resultar después absuelta en el acto del juicio. Esto es algo a lo que por desgracia estamos bastante acostumbrados y habrá quién diga que es inevitable, por más que otras personas no estemos de acuerdo con ello. Pero no fue esto lo que sucedió en mi caso. Permanecí en prisión indebidamente durante cinco años porque encontrándome extinguiendo varias condenas firmes, no fue anotada en mi expediente penitenciario, tal y como la Audiencia Provincial de Zaragoza ordenaba a la cárcel de Jaén II que se hiciera, la resoluciónjudicial que reducía mi condena en doce años. Fallaron por tanto los mecanismos internos de funcionamiento del estado al no realizarse desde la DGIP la que es su función principal, es decir: dar cumplimiento efectivo a los mandatos de jueces y tribunales. Y fallaron de tal forma que lo que se vino a demostrar, es que el incomprensible error de un funcionario público en el desempeño de sus funciones puede dar al traste con todas las garantías jurídicas y procesales del estado de derecho. Hubieron de transcurrir nada menos que 16 años para que el Auto que reducía mi condena desde el año 1992 se hiciera efectivo. Y cuando esto se hizo, ya no se pudo evitar que yo no fuese puesto en libertad en la fecha que correspondía, y que durante cinco años más permaneciera encarcelado. Pero si hoy la única posibilidad que nos ofrece el marco jurídico es la de solicitar una indemnización a la Administración por los daños causados, sin embargo nos encontramos, entre otras, con la tremenda dificultad de cómo cuantificar cuanto valen cinco años de la vida de una persona que se ha visto presa sin razones que lo justifiquen.

Durante aquellos cinco años, además, se me hizo responsable de las consecuencias que el malestar de una situación que luego se ha demostrado injusta me causaba. Lo que viene a incrementar la dificultad para evaluar los daños cuando comprendemos que estas consecuencias se entremezclan con causas que se difuminan en el secretismo de la administración penitenciaria, y que son múltiples e interactúan entre sí. Por ejemplo, fue la misma situación creada la que dio paso a las numerosas sanciones de aislamiento en celdas de castigo que acumulé durante aquel periodo de tiempo, algo respecto a lo que hoy nos es imposible establecer una relación de causa efecto que sea admitida en términos de derecho, sin que desde luego esto diluya las consecuencias, en los hechos y sobre mi persona, de una situación extrema como el aislamiento que no resulta nada inocua. Aquella justificada hostilidad de mi persona hacia la institución que exasperó aquella crispada relación - ahora ya no hay duda de que lo era - supuso que no se me permitiese el acceso al trabajo, a la cultura, a las actividades ocupacionales y deportivas,etc. Dio lugar a las huelgas de hambre con las que protesté contra un estado de cosas que íntimamente percibía como un ensañamiento, con todas las repercusiones negativas que estas conllevan. Y un largo etcétera de inconvenientes que pueden ser asumidos como inherentes a la situación de preso, pero que dejan de serlo para cualquier criterio cuando la persona que los padece no debería estar en la cárcel. Más fácil es objetivar otras cosas, que también sucedieron durante aquel periodo de tiempo, como que en el año 1998 contrajese una enfermedad incurable como la hepatitis-C. Aunque otra cuestión es que la prueba que hemos tenido que solicitar para demostrarlo depende ahora de los oficios de una institución penitenciaria hacia la que, como usted comprenderá, albergo fundadas reticencias que no vienen a remitir cuando para facilitarnos otro documento que también precisábamos - la hoja de cumplimiento que se entrega a toda persona presa al ser puesta en libertad - tardaron 18 meses en hacerlo y fueron precisos para ello dos requerimientos judiciales. Además de lo dicho, del incumplimiento de la resolución judicial mencionada y del más que severo trato que se me dio, refuerza mi desconfianza ahora el que me sucedieran cosas tan inusuales como que la administración penitenciaria no diese cumplimiento deliberadamente a otras resoluciones judiciales que también me beneficiaban. Algo que siempre sucedió tras un largo itinerario de recursos judiciales, que siguieron a las constantes desestimaciones de todo lo que solicité a las juntas de régimen de las cárceles en las que estuve.

Deliberadamente, reitero. También a modo de ejemplo y para que no queden dudas de que fue intencionado, le diré a usted que así lo vino a demostrar el Iltmº Sr. magistrado juez de la Audiencia Provincial de Zaragoza Blasco Obede, en febrero de 2002, cuando dictó una resolución en la que afirmaba que se había producido un “osado incumplimiento, por parte de la administración penitenciaria, del Auto judicial en el que un año antes se me había progresado a tercer grado de tratamiento penitenciario”. Pero si entonces, al ser descubierto tan insólitoincumplimiento de mandato judicial, a lo único que se pudo llegar fue a que se rectificaran algunas de las actuaciones de Instituciones Penitenciarias - y no a que se determinasen responsabilidadessospecho que hoy no podemos esperar que desde estas se actúe de manera muy distinta cuando se les requiera para que acrediten cuando y cómo contraje la hepatitis-C. Al menos así me lo hace pensar que a partir de entonces no se produjera un cambio en la forma de actuación de la DGIP respecto a mi persona, pues como se ha demostrado, éste incumplimiento de mandato judicial coincidía en el tiempo con otro incumplimiento anterior, que se siguió manteniendo durante años y así hasta que fue descubierto por mi defensa. Aún teniendo muy presentes estos obstáculos y la dificultad existente de cómo establecer cuanto valen cinco años de la vida de una persona, hemos presentado en modo y forma la pertinente reclamación ante el Ministerio de Justicia - debidamente documentada con las pruebas pertinentes - al objeto de que se me indemnice por el tiempo en que estuve indebidamente en prisión. Y quién la ha presentado, paradojas de la vida, es una persona que llevando ahora casi dos años en libertad, ha rehecho su vida social y no ha cometido ningún delito desde entonces. Desde luego sin que la institución penitenciaria pueda decir al respecto que la reinserción social se deba a las terapias de aislamiento, algo muy al uso pero tan cuestionable como cuestionado. O cosa aún más absurda, que la no infracción de la ley se derive del hecho de haberla incumplido la misma DGIP en mi perjuicio y con demostrada reiteración.

Las preguntas que ahora mismo nos quedan en el aire, Sr. Ministro, y que yo le formulo a usted, es qué va a hacer el estado, cómo y cuando, para paliar unos daños tan tremendos como los causados a mi persona por el funcionamiento anómalo de la Administración. Si a la luz de lo sucedido se va tener la consideración de tutelar la reclamación presentada con particular atención, una deferencia que habría de ser de rigor para con alguien a quién el “funcionamiento normal o anormal de los servicios públicos” le ha causado unos perjuicios tan terribles como los que me ha ocasionado a mí. O si por el contrario, nos vamos a ver arrastrados a uno de esos lentos y desesperantes procedimientos en los que la persona siente la insignificancia de su humanidad frente a algunas actuaciones del estado que, aún suponiéndose que jamás podrían llegar a ocurrir, en ocasiones como la aquí dicha nos muestra la experiencia que sí pueden pasar. Y esta capacidad es lo más grave cuando se hace una valoración de lo sucedido. Porque de una u otra manera, Sr. Ministro, no estamos hablando sólo de que yo pueda encauzar el curso de mi vida hacia donde debería de estar en el caso de no mediar en él una anomalía como la sucedida. Estamos hablando, también, de la misma credibilidad que el discurso del estado democrático puede ofrecer y de la imagen que éste estado da a las personas si ante la evidencia de unos hechos como los descritos, no es capaz de reaccionar con agilidad y eficacia de una manera que además de conforme a derecho sea digna de ser considerada humana.

Muy atentamente: Joaquín Garcés Villacampa, titular del D.N.I. 17702437- G

lunes, 21 de febrero de 2011

EN EL 200 ANIVERSARIO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA DE 1812 DENUNCIAR EL RÉGIMEN DE DICTADURA POLÍTICA CONSTITUCIONAL, PARTITOCRÁTICA Y PARLAMENTARIA



 En 2012 se cumplirán 200 años de la imposición del orden político vigente, una
afrentosa tiranía ejercida por un bloque interconectado de grupos de dominación
extremadamente elitistas, que toman todas las decisiones.
 Quienes gobiernan con reduplicada fuerza, desde entonces, son los poderes
militar, político, judicial, funcionarial, académico e intelectual, tecnocrático y
económico, no el pueblo. Lejos de ser el triunfo de la libertad y los derechos del
hombre, como exponen los embusteros manuales escolares, la promulgación de la
Constitución Política de la Monarquía Española por  las cortes de Cádiz el 19-3-1812,
significó un desarrollo vertiginoso del ente estatal, sobre todo de los aparatos militar,
policial, económico-fiscal y de aleccionamiento, con la correspondiente disminución de
las libertades populares. De ello surgió la dictadura perfecta (que, además, se
perfecciona día a día) que ahora padecemos.
 El constitucionalismo liberal y parlamentarista ocasionó un declive dramático de
la capacidad de autogobernarse y vivir autónomamente de las clases populares. Éstas
padecieron una represión militar-policial terrible, pues aquél se impuso por las armas,
siendo el ejército su criminal fuerza de vanguardia. La carnicería continuada que realizó
el constitucionalismo español fue incluso peor que  la que hizo el franquismo, durando
además mucho más tiempo. Ello priva de legitimidad  al régimen actual, formado a
partir de la Constitución Española de 1978, en vigor, el fundamental texto políticojurídico del sistema de tiranía vigente que actualiza el de 1812.
 La Constitución de 1812, además de un crecimiento  descomunal del aparato
estatal, impuso la escuela primaria obligatoria, la revolución industrial, destruyó el
medio ambiente a través de su política agraria, especialmente con las diversas
desamortizaciones, desmanteló el régimen popular agrario, que entonces era el del 85%
de la población, de concejo abierto, bienes comunales y sistemas de ayuda mutuo, creó
la burguesía en el sentido moderno del término y, con ella, el infame sistema salarial de
explotación y degradación. Así mismo, impuso definitivamente el orden patriarcal,
copiándolo del atroz Código Civil francés de 1804,  y atacó las lenguas, libertades y
cultura de los pueblos diferenciados, Euskal Herria, Galicia y Países Catalanes,
sometiendo a especial opresión a Canarias.
 Con aquella Constitución, y las que fueron recreando sus contenidos
posteriormente, se esfumó del todo la libertad de conciencia tanto como la libertad
política y civil, al dar el Estado un formidable salto adelante, no sólo cuantitativo sino
además, y sobre todo, cualitativo. Como consecuencia, los seres humanos dejaron de ser
eso, humanos, para hacerse mera mano de obra y sometidos perfectos, por tanto,
subhumanos funcionales, desprovistos de las cualidades que definen la humana
condición.
 Por desgracia, cada 6 de diciembre, aniversario de la imposición de la
Constitución, de 1978, se observa el triste espectáculo de que nadie hace nada para
denunciar en la calle lo más sustantivo del actual sistema de dominación, considerado
en concreto, no de forma abstracta y fraseológica, según acostumbra el radicalismo de
pega. Esto no puede seguir así.
 Quien calla otorga, dice el refrán, y quien no se opone colabora y coopera. Por
tanto, los que dejan pasar tan significada fecha sin alzarse contra la dictadura 2
constitucional, partitocrática y parlamentarista, para expresar el rechazo a tal régimen y
para preconizar, como alternativa revolucionaria, un sistema de gobierno por asambleas
populares en red, se hace responsable, al menos por omisión, del mantenimiento del
actual orden político, que estatuye el capitalismo.
 Las causas últimas de todo ello son el espíritu socialdemócrata, conformista y
furiosamente estatolátrico, que domina a la gran mayoría de los movimientos
supuestamente radicales. De ahí su suicida “apoliticismo”, su activismo, tan inoperante
como derrochador de esfuerzo y personalmente aniquilador, su pervertido gusto por la
marginalidad y la tendencia a reducirse a cuestiones locales, secundarias y de escasa
significación, que en definitiva manifiestan su deseo de acomodarse al actuante orden
de dominación, sin más exigencia que mejorar un poco las condiciones de existencia
bajo él.
 Mientras muchos se pierden en cominerías y futilezas, utopías reformadoras
aquí-y-ahora, luchas “anti”, admisión de las consignas que elabora el PSOE (con el cual
cooperaron en 2004, de manera que el gobierno actual es, también, el del falso
radicalismo activista) y fraseología “anticapitalista” abstracta e inofensiva, el orden
vigente organiza cada año notables campañas políticas y mediáticas de embellecimiento
del actual régimen, en torno al 6 de diciembre, que tienen un gran impacto en la opinión
pública, sin encontrar réplica política alguna.
 Con motivo del 200 aniversario de la Constitución  de Cádiz la algarabía
mediática será aun más ruidosa, impactante, intimidante y adoctrinadora. Es necesario,
pues, dar una respuesta crítica contundente a tal ofensiva dictatorial, preconizando una
sociedad plural y asamblearia, con libertad de conciencia, política y civil, sin ente
estatal ni capitalismo.
 El gran capital español, además del Estado, se está movilizando a favor del
sistema de dictadura constitucional. Una muestra de ello es El Corte Inglés, que en su
publicidad, omnipresente, ha incluido el logotipo “La Pepa 2012. Constitución
Española. Cádiz-San Fernando”. De ese modo se está  formado un gran bloque
reaccionario, en que la gran patronal va de la mano de la izquierda institucional que
apoya activamente el antidemocrático régimen constitucional y la izquierda radical que
lo hace con su silencio y negativa a luchar, vale decir, por omisión.
 Las propuestas de acción inmediata serían las siguientes:
                .  Constituir grupos de trabajo para fijar los contenidos de la crítica del orden
constitucional, así como pergeñar los rudimentos del régimen político capaz de
superarlo de manera revolucionaria, el fundamentado en un orden asambleario. Para
esto mis libros, “La democracia y el triunfo del Estado” que dedica varios capítulos a
ello, y “Seis estudios”, pueden ser de utilidad. También “Naturaleza, ruralidad y
civilización”, que denuncia el ecocidio ocasionado por la Constitución de 1812.
      . Preparar acciones de denuncia y editar materiales críticos con mayor
intensidad a medida que se vaya acercando el año 2012.
                 .  Convertir cada 6 de diciembre en un día de denuncia, repudio y lucha en la
calle contra la tiranía política vigente y a favor de la libertad, realizable en una sociedad
autogobernada y autogestionada.
ABAJO LA DICTADURA CONSTITUCIONAL
VIVA LA LIBERTAD
POR UN RÉGIMEN DE ASAMBLEAS POPULARES OMNI-SOBERANAS
                                                                                  Félix Rodrigo Mora
                                                                                           esfyserv@gmail.com

miércoles, 16 de febrero de 2011

Noticias sobre ACTION DIRECTE (Corrección de la anterior entrada)


El Tribunal De Aplicación De Penas De París Acuerda La Semilibertad De Jean-Marc Rouillan, Pero La Fiscalía Se Opone




El tribunal de aplicación de penas de París ha decidido hoy, miércoles, 16 de febrero,  el paso de Jean-Marc Rouillan al régimen de semilibertad que sirve de preparación para la libertad condicional, el mismo en que permaneció diez meses y que le fue revocado hace más de dos años por unas declaraciones a la prensa tergiversadas por los tribunales. Esa decisión tendría que haberse hecho efectiva el próximo 7 de marzo. Jean-Marc habría podido salir, a partir de entonces, todos los días a trabajar a la calle, controlado electrónicamente, y volver a dormir a la cárcel, donde tendría que pasar también los fines de semana. Después de un año en este régimen,  con las mismas restricciones a su libertad de expresión que la otra vez, podría aspirar a la libertad condicional.  Pero la fiscalía ha decidido oponerse, de modo que la posible puesta en semilibertad de Jean-Marc queda aplazada, en el mejor de los casos, unas cuantas semanas, que podrían ser meses, cuando la apelación sea considerada por el tribunal de apelación de París. Hacia abril se cumple también el plazo, transcurrido el cual en el mismo régimen de semilibertad, podrá su compañero Georges Cipriani optar a la libertad condicional.

http://action-directe.net; http://action-directe.over-blog.com/;http://nlpf.samizdat.net/



miércoles, 9 de febrero de 2011

Jornadas en Alicante 11 y 12 de febrero

Saludos, los días 11 y 12 de febrero habrá en Alicante unas interesantes jornadas en las que se realizarán charlas informativas sobre diversas asambleas obreras y experiencias de lucha en el Estado español y francés.
Aquí os dejamos el cartel.
Pincha en el cartel para ampliar.

martes, 8 de febrero de 2011

Concierto Domingo 13 de febrero en La Fábrica

Agenda Incendiaria:
Domingo 13 de Febrero:
ROSVITA EN LA FÁBRICA
A partir de las 5 de la tarde.
     Entrada Libre.

CALENDARIO 2011 InflamableZine

Ya podéis conseguir el calendario 2011 de InflamableZine.

(: actualizado hasta febrero de 2012 :)
Precio de apoyo: 3 euros
CONTACTO: inflamablezine@gmail.com